El primer ministro británico, Tony Blair y su homólogo iraquí, Iyad Alaui, mostraron ayer en Londres su determinación para acabar con la ola de violencia que azota a Irak y dijeron que las elecciones previstas para el próximo mes de enero serán una forma de desacreditar a los terroristas.
Dieciocho meses después de la intervención militar de Estados Unidos y Gran Bretaña en Irak, los dos dirigentes expresaron su optimismo sobre el futuro de Irak, a pesar de que la vida cotidiana del país está marcada por la violencia y los secuestros de extranjeros.
"Estamos en el buen camino para vencer a las fuerzas del mal", afirmó Iyad Alaui.
Según el premier iraquí, quien cumple una visita oficial en Londres, "el programa de reconciliación (nacional) avanza".
"Durante los próximos meses será cada vez más claro que la insurrección no puede ganar", aseguró por su parte Blair durante una conferencia de prensa conjunta.
Por otro lado, un grupo armado dijo haber secuestrado en Irak a 18 miembros de la Guardia Nacional iraquí y amenaza con ejecutarlos si Hazem al Araji, un dirigente chiíta, no es liberado en las próximas 48 horas, afirmó ayer la cadena de televisión árabe Al Jazira, que emitió un vídeo con imágenes de los rehenes.
El grupo llamado "Brigada de Mohamed Ben Abdalá" reclama la liberación "inmediata" de Hazem al Araji, un dirigente del movimiento radical chiíta.