Mientras el gobierno de George W. Bush ignora el papel de la ONU en un Irak de posguerra, el jefe de los inspectores de la ONU, Hans Blix, dijo ayer que sus expertos de armas no eran los únicos en el mundo pero sí los que tienen más credibilidad.
Blix, a quien Washington culpa de no presentar “pruebas contundentes” sobre las presuntas armas de exterminio de Bagdad, la razón principal para la invasión al país de mayoría árabe, pudiera ser clave al levantamiento de sanciones comerciales de la ONU, que el presidente Bush está buscando.
El jefe de los inspectores de la ONU habló a la prensa poco antes de informarle al Consejo de Seguridad sobre su disposición a enviar inspectores de armas a Irak, aunque Washington cree que puede encontrar los arsenales prohibidos sin contar con ellos.
“Pudiéramos no ser los únicos en el mundo que tenemos credibilidad, pero sí creo que tenemos credibilidad por ser objetivos e independientes”, afirmó Blix.
Francia, mientras tanto, propuso suspender de inmediato las sanciones de las Naciones Unidas contra Iraq y eliminar gradualmente el programa de petróleo por alimentos del organismo internacional.
Aunque todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU están a favor de eliminar las sanciones impuestas a Bagdad tras su invasión a Kuwait en 1990, las pasadas resoluciones del Consejo vinculaban esa decisión a la certificación del desarme iraquí, indicó el embajador francés Jean-Marc de la Sabliere.
“Por eso, mientras tanto, podríamos suspender las sanciones y ajustar el (programa de) petróleo por alimentos con una idea de eliminarlo gradualmente”, dijo a la prensa tras un intervención del jefe de los inspectores de armas de la ONU, Hans Blix.
Anteriormente, Blix cuestionó las informaciones de inteligencia que apuntaban a la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq, usadas por Washington y Londres para justificar su invasión.