Bulgaria y Rumania recibieron nuevamente un jarro de agua fría en sus aspiraciones para entrar en el espacio Schengen, debido a la negativa de Holanda y Finlandia a dar luz verde a la ampliación de este club de viajeros sin pasaporte por la UE. Tanto el Consejo Europeo, que preside temporalmente Polonia, como la Comisión Europea, que han repetido hasta la saciedad que Bucarest y Sofía cumplen con los requisitos para unirse al tratado de Schengen, han mostrado abiertamente su descontento por el veto de La Haya y Helsinki para que los dos países del Este consigan su añorada adhesión al espacio europeo sin fronteras.
“Estoy decepcionada con los países miembros. Bulgaria y Rumania cumplen los criterios técnicos, pero han topado con una falta de confianza de otros países”, dijo la Comisaría del ramo, Cecilia Malmstrom.