Estados Unidos pondrá en marcha un plan para la rápida evacuación de cerca de dos millones de empleados federales, en caso de amenazas o atentados, y que ya fue aprobado por el presidente George W. Bush, según fuentes del Gobierno.
Este plan será llevado a la práctica por centros que funcionarán permanentemente y que alertarán, en cuestión de minutos, a la Casa Blanca y a otras instituciones sobre la amenaza que se haya detectado, de acuerdo con funcionarios cercanos al proyecto.
La Oficina Federal de Emergencias (FEMA, en inglés), la Oficina de Administración de Personal y la Administración General de Servicios se encargarán de la evacuación de unos 350,000 empleados del gobierno central en la ciudad de Washington, tan pronto se llegue a confirmar una amenaza. Del mismo modo, lo harán de otros 1.8 millones en el resto del país.
Las autoridades aseguran que la evacuación de los empleados de los edificios gubernamentales se puede lograr en poco tiempo, después de un aviso general en un período de al menos 15 minutos, informó ayer The Washington Post, que cita a fuentes del Gobierno.
Mediante los sistemas de alerta especial, diseñados para entrar en vigor en cualquier momento, se pretende evitar la confusión e improvisación que imperaron tras los atentados del 11 septiembre de 2001, tanto en las comunicaciones como en la toma de decisiones, dice el diario.
Bush dijo ayer en su rancho de Crawford (Texas), donde está de vacaciones, que entre sus "elevadas prioridades" figuran el estricto mantenimiento de la seguridad del país y ganar la guerra contra el terrorismo.