El presidente George W. Bush se equivoca al concentrar toda la atención en sus enemigos y olvidar a sus amigos en América Latina, dejándolos librados a la tentación del populismo, estimó ayer el historiador mexicano Enrique Krauze en una columna en The New York Times.
"Sólo una región del mundo quedó totalmente sin mencionar en el discurso sobre el estado de la Unión (pronunciado por Bush el martes): América Latina", subrayó Krauze, autor del libro "México: biografía del poder".
"Toda América Latina parece haberse dado cuenta de que Estados Unidos ha retornado a una diplomacia esencialmente reactiva que parece recobrar vida sólo cuando hay misiles que apuntan a sus costas, guerrillas marxistas en las selvas o gobiernos revolucionarios en las viejas repúblicas bananeras", estimó.
Krauze lamentó que esto ocurra cuando durante la última década casi toda la región se ha acercado a Estados Unidos, optando por la democracia y rechazando el militarismo, el estatismo y el marxismo.
111"Más preocupante aún es la actitud de la administración con respecto a su vecino México", añadió.
Pero afirmó que frente a la "negligencia estadounidense", los latinoamericanos pueden volcarse hacia el mayor peligro del pasado: el populismo que protagonizaron "ayer Alberto Fujimori en Perú (1990-2000), hoy Hugo Chávez en Venezuela y mañana quizás un político mexicano carismático".