La Policía española detuvo a 17 personas y ha imputado a una más como supuestos integrantes de una red que estafó cerca de un millón de euros ($1.36 millones) mediante la venta de contratos falsos de trabajo a inmigrantes que pretendían regularizar su situación.
Las detenciones se hicieron en la región de Castilla-La Mancha gracias una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Entre los detenidos están los dos propietarios de una gestoría, un padre y su hijo, quienes, en colaboración con 12 empresarios agrícolas y de la construcción, también detenidos, cobraban entre 4, 000 y 5, 000 euros ($5, 440 y $6, 800) a inmigrantes marroquíes y mauritanos por un contrato laboral falso, puesto que nunca se concretaba la relación laboral establecida.
Los responsables de la gestoría utilizaban a dos "captadores" y también ofrecían sus servicios a inmigrantes que ya residían en la provincia y que querían traer a España a sus familiares.
Los detenidos pactaban con inmigrantes la cantidad de dinero que debían abonar y posteriormente redactaban los contratos, que eran tramitados ante las autoridades laborales españolas por los empresarios implicados.
Firmados los contratos y abonadas las cantidades pactadas, los inmigrantes obtenían su permiso de trabajo oficial, pero nunca llegaban a laborar para los empresarios que supuestamente los contrataban.