Hechos destacados
- 19/4/2005
- Joseph Ratzinger es elegido papa e inicia sus funciones escogiendo su nombre como líder de la Santa Sede y opta por llamarse Benedicto XVI.
- 13/5/2007
- Incursiona en las letras y publica su primer libro como papa, titulado “Jesús de Nazaret”.
- 24/01/2009
- Les levanta la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el arzobispo cismático Marcel Lefebvre en 1988.
- 11/5/2011
- Cumplió la voluntad de miles de feligreses que solicitaron la beatificación de su predecesor Juan Pablo II, quien falleció el 2 de abril de 2005.
- 12/12/2012
- El papa para esas fechas, decide sumarse a las redes sociales y envía su primer “tuit”, con el siguiente mensaje: “Gracias por vuestra generosa respuesta, os bendigo a todos de corazón”.
El papa Benedicto XVI mostró su lado más humano y emotivo ante unas 200 mil personas que se acercaron a la Plaza de San Pedro para despedir al pontífice en su última audiencia general, antes de hacer efectiva su renuncia a la silla de Pedro.
Ante el pórtico de la imponente Basílica de San Pedro, los purpurados, sentados en sillas y de cara a la plaza, aguardaban la llegada del pontífice, de 86 años, mientras una muchedumbre agitaba banderas de todas las partes del mundo y coreaban “Benedicto, Benedicto” en la plaza períptera proyectada por Gian Lorenzo Bernini entre 1656 y 1667.
Otros prefirieron rezar el rosario, en suave murmullo, en espera del papa.
El sol, que acompañó a Benedicto XVI en todas sus apariciones públicas desde que el 11 de febrero anunciara que el 28 abandonaba el pontificado, a pesar del mal tiempo que arrecia a Italia, tampoco faltó a su cita aportando una calidez y una luz límpida.
Cuando el papa, abrigo y solideo blanco impoluto, apareció a bordo del papamóvil, la ovación fue tan general que hasta las palomas y gaviotas que revoloteaban sobre la explanada cambiaron el rumbo de su vuelo.
Benedicto XVI recorrió a bordo del papamóvil junto a su secretario particular, Georg Ganswein, la gran explanada para acercarse más a los fieles y peregrinos que trataban de inmortalizar con sus cámaras el momento, ciertamente histórico, y con una parada puntual para coger en brazos a un recién nacido y bendecirlo.
Después, la alocución del papa alemán, tan íntima, tan cercana, tan confiada con los allí congregados sumió a los peregrinos en un profundo silencio, roto de vez en cuando por fuertes aplausos ante las sinceras y sencillas palabras pronunciadas con voz trémula por Benedicto XVI.
El papa relató cómo se ha sentido en su pontificado, en el que reconoció que hubo momentos de contrariedad y cómo su decisión de renuncia no la tomó por motivos particulares, sino por el bien de la Iglesia. “No abandono la Cruz”, dijo y fue largamente aplaudido, mientras el papa sin inmutarse aseguraba que “la Iglesia está viva”.
30
29
A medida que el papa avanzó en su discurso sobre el proceso de su renuncia, el silencio se tornó en una clara conmoción de los allí presentes.
“He dado este paso conociendo su profunda gravedad y novedad, pero con un ánimo sereno”, afirmó y habló de la barca de Pedro que solo el Señor la conduce. Al finalizar su discurso, la gente aclamó, aplaudió, nombró, ovacionó al papa durante largos minutos, y muchas de las personas lloraban.
“Fue una alocución muy personal respecto a otras audiencias”, dijo el sacerdote italiano Ettore Russo, de 42 años, “puso mucho corazón y mucha intimidad”.
Papado de purificación
Benedicto XVI se marcha tras haber marcado las líneas de renovación y purificación de la Iglesia, en un pontificado de casi ocho años que ha estado marcado por los casos de clérigos pederastas y el escándalo “Vatileaks”, que puso al descubierto las tramas e intrigas en el Vaticano.
Con casi 86 años y escasas fuerzas físicas, aunque en plenas facultades mentales, Joseph Ratzinger pasa el testigo a un papa que tenga -según dijo en su discurso de renuncia- el vigor “tanto de cuerpo como de espíritu para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio”.
A Benedicto XVI le ha tocado vivir unos años convulsos en la Iglesia católica, donde han aflorado cientos de casos de abusos sexuales cometidos por clérigos a menores que pusieron en la picota a las iglesias de Irlanda, Estados Unidos, Alemania, Austria y Bélgica, entre otras, y le salpicaron a él.
No le pillaron por sorpresa, ya que pocos días antes de ser elegido papa -el 19 de abril de 2005- denunció “cuánta suciedad y cuánta soberbia hay en la Iglesia y entre los que por su sacerdocio deberían estar entregados al Redentor”.
Y así, poco después de llegar al papado, comenzó con la limpieza de esa suciedad, empezando con el fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel, castigado por pederasta.
Declaró “tolerancia cero” hacia los abusos, lo que supuso un giro de 180 grados respecto a lo que se hacía hasta entonces, donde se imponía el silencio o el simple alejamiento del pederasta, muchas veces a centros con otros niños.
Pero cuando las aguas parecían calmarse, el "Vatileaks" sacudió en 2012 al Vaticano y puso en la picota a la curia romana, al desvelar intrigas y corrupción en el pequeño estado.
Según algunos medios, el papa decidió renunciar tras conocer los informes sobre el “Vatileaks” y tras comprobar que no podía meter en cintura a la curia.