Los camioneros colombianos iniciaron ayer una huelga indefinida para exigir la congelación de los precios del combustible y los peajes, y cambios en las políticas del Gobierno en ese sector, informó la asociación que los agrupa.
El presidente de la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC), Pedro Aguilar, aseguró que 90,000 conductores cesaron sus actividades, con lo que diariamente se dejan de transportar 1.6 millones de toneladas, cifra que equivale a 160,000 millones de pesos (56.4 millones de dólares).
Los camioneros aseguran que debido al aumento del precio de los combustibles deben invertir 25% de sus costos en este rubro, y en el caso de los peajes 17%, por lo que están "trabajando a pérdida".
"A diario perdemos 250,000 pesos (90 dólares por automotor) debido a los elevados costos de operación. En muchos casos nos sale mejor dejar el carro quieto", explicó Aguilar.
Por eso los transportistas piden congelar por tres años los precios del Aceite Combustible para Motor (ACPM) y de los peajes, agregó. Se calcula que el ACPM aumentó 23% este año, lo que implica un encarecimiento de 24% en los costos.
El titular de la cartera de Transporte, Andrés Gallego, reconoció una reducción de la actividad del sector y destacó que la protestas transcurre "sin bloqueos de carreteras ni desórdenes públicos".
Gallego reiteró que a lo que no está dispuesto el gobierno es a negociar bajo "chantajes e intimidaciones". "Las soluciones que se lograron bajo presión" en huelgas pasadas "fueron indebidas y por eso se cayeron", sostuvo.
El transporte aéreo y de carga por carretera se hallaban traumatizados ayer en Colombia por una semiparálisis en las operaciones de vuelo de la principal aerolínea del país, Alianza Summa, y la huelga de camioneros iniciada a primera hora.
Cuando se esperaba un acuerdo, los pilotos y directivos de Alianza Summa rompieron el domingo el diálogo para poner fin a la llamada "operación tortuga" -lentitud en las tareas de los aviadores- que se inició hace una semana y deja pérdidas diarias por 250,000 dólares.
Mientras que los pilotos denunciaron un "cambio en las reglas de juego" por parte de la empresa, directivos de la aerolínea -conformada por Avianca y Sam- los acusaron de asumir una postura radical.
Los pilotos se retiraron de la mesa de negociaciones tras no aceptar "un plan de retiro en las condiciones en que la compañía quiere plantearlo", según el presidente del sindicato, Alberto Padilla.