El mayor desfile del Nuevo Año chino organizado en Francia se inició ayer en la emblemática avenida de los Campos Elíseos de la capital francesa, mientras que un poco más allá, en el centro Beaubourg, una centena de opositores protestaban por la visita que el presidente de China, Hu Jintao, inicia mañana en París.
Los alcaldes de París y Pekín, Bertrand Delanoe y Wang Qishan, respectivamente, inauguraron el desfile en el que participaron 7,500 figurantes y 54 carros.
Un gigante carro-pez rojo, donado por Pekín, abrió el desfile en la Plaza de la Estrella, que alberga al Arco de Triunfo.
Después, en medio del ensordecedor ruido de los tambores, un dragón de 50 metros manipulado por jóvenes chinos con botas negras y trajes amarillos comenzó a serpentear por la amplia avenida, mientras el cortejo principal descendía los Campos Elíseos a lo largo de cerca de un kilómetro y medio.
Poco antes, y no muy lejos del lugar de la fiesta, un centenar de personas se concentraron en otro punto turístico de la capital francesa, el centro Beaubourg para protestar contra las violaciones de los derechos humanos en China.