La canciller Tzipi Livni obtuvo una clara victoria en las elecciones internas del partido gobernante "Kadima" para reemplazar al primer ministro Ehud Olmert y convertirse en la primera mujer líder del país en 34 años, según encuestas de boca de urna.
Las encuestas fueron difundidas minutos antes del cierre de los comicios ayer. Livni necesitaba el 40% de los votos para la victoria sin ir a segunda ronda.
Las encuestas realizadas por tres televisoras le dieron entre el 47 y el 49%.
Su rival más próximo, el ex ministro de defensa Shaul Mofaz, recibió el 37% según las tres encuestas.
Livni, ministra de Relaciones Exteriores desde el 2006, es una rara figura femenil poderosa en una nación dominada por hombres militares y por una cúpula religiosa con estrictos puntos de vista sobre el papel de la mujer.
Ex abogada y ex agente de la agencia de espionaje Mossad, Livni encabeza las negociaciones con los palestinos, y está a favor de la diplomacia sobre la confrontación para resolver los problemas, aunque la semana pasada dijo que no tiene "problemas para jalar el gatillo en caso necesario".
Joyce Amiel, una partidaria de "Kadima" en Tel Aviv, dijo que estaba votando por Livni "principalmente porque es una mujer, a pesar de que sus posiciones no son claras. Pensamos que ella hará el mejor trabajo. Queremos que gane", agregó.
Al emitir su voto en Tel Aviv, Livni, normalmente reservada, mostró un entusiasmo inusual.
"Se puede determinar hoy el carácter que tendrá Kadima", señaló Livni.
"Se puede determinar si realmente se ha tenido suficiente de la política de los viejos tiempos", agregó.
Livni, tendrá la oportunidad de formar gobierno una vez que, como prometió el jefe del Gobierno, presente su dimisión.
En caso de que pueda asegurar una coalición, la Canciller Livni será la segunda mujer en convertirse en primera ministro en Israel después de Golda Meir en la década de los años setenta.
Los responsables de la campaña de Livni presentaron una queja ante la policía exigiendo que los votos en un punto electoral en el barrio de Pisgat Zeev, en Jerusalén, fueran anulados bajo sospecha de fraude, después de que un votante admitiera haber sido pagado por asociados a Shaul Mofaz en los comicios.