- 3.5 millones de personas se vieron seriamente afectadas por la paralización en las líneas de trenes.
Blatter pide apoyo de la población brasileña
- El presidente de la Fifa, Joseph Blatter, pidió “apoyo” al pueblo brasileño para la realización con éxito del Mundial de 2014, que comenzará el 12 de junio en São Paulo, exactamente en una semana, con el partido entre las selecciones de Brasil y Croacia, por el Grupo A.
- “El apoyo de la población es muy importante y tengo la seguridad que eso sucederá después del puntapié inicial”, afirmó Blatter durante la inauguración de la reunión del Comité Ejecutivo de la Fifa.
- Para el dirigente deportivo “es hora de volver aquí, al país cuya selección ganó la copa del Mundo cinco veces” y sin hacer referencia a la ola de protestas que vive el país, muchas contra la organización del Mundial, consideró al fútbol como un “movimiento social en el que todo el mundo entra en ritmo”.
La ciudad que albergará el partido inaugural de la Copa del Mundo en una semana enfrentaba un panorama caótico por una huelga en los trenes subterráneos y en parte del transporte terrestre, lo que ponía en riesgo la única forma que tendrán la mayoría de los aficionados para llegar al estadio.
La huelga dejó varadas a unas 3.5 millones de personas que se movilizan a diario en el sistema de transporte público de São Paulo.

Pasajeros enfurecidos llegaban para su trayecto matutino a algunas estaciones en las que encontraban las puertas cerradas.
La estación más cercana al estadio Itaquerao, en el que se disputará el 12 de junio el partido inaugural del Mundial, fue dañada por los pasajeros iracundos, que derribaron las barreras de metal en dos entradas.

Usuarios enfurecidos saltaron a las vías para protestar en algunas estaciones, aunque se dispersaron cuando llegó la policía.
Otros se apresuraron a las paradas de autobuses para subirse a vehículos atiborrados para llegar al trabajo.
La huelga se produce luego de las llevadas a cabo por operadores de autobuses, metro y trenes de superficie que han exasperado a los pasajeros.
“Las huelgas ... me están sacando de quicio”, dijo Silvia Rodrigues da Silva, que administra una pequeña cafetería en el centro de São Paulo. “La estación de metro más cercana a mi casa estaba cerrada, así que tuve que esperar más de una hora para subirme a un autobús abarrotado para venir a trabajar”.
Un juez ordenó a los operadores de trenes trabajar a plena capacidad durante las horas pico, y al 70% de capacidad en otros momentos.
Los miembros del sindicato votaron a favor de seguir adelante con la huelga de todos modos, a pesar de que el juez ordenó que el sindicato se expondría a una multa de $44,000 por cada día que ignore el fallo.
En respuesta a la huelga, el gobierno de São Paulo suspendió una regla que restringe la entrada de autos al centro de la ciudad.
Eso llevó a una congestión extrema en las principales avenidas.