El papa puede estar en peligro, porque algunos pueden tener la intención de querer eliminarlo. Lo aseguró el cardenal Francesco Coccopalmerio, uno de los hombres más próximos a Francisco y presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos de la Curia romana.
En una nota publicada por el diario El Mundo de España, Coccopalmerio añadió que Jorge Mario Bergoglio “no parece percibir este peligro, quizás porque confía en el Señor que está con él y en su ángel de la guarda, que debe ser muy poderoso”.
El prestigioso cardenal, que fue investido doctor honoris causa por la Universidad Pontificia Comillas, no especificó de dónde puede provenir el peligro para el papa, pero admitió que, en algunos círculos vaticanos, hay resistencias a su reforma.
Preguntado por las recientes declaraciones nada amistosas respecto al papa por parte de altos cardenales, como Burke, Rodé, Pell, De Paolis o Müller, el purpurado canonista explicó que “no podemos decir que haya una resistencia organizada contra el papa ni contra su reforma. Pero sí hay personas que están muy convencidas de lo que piensan y temen que los principios doctrinales puedan sufrir daño”.
Preguntado, asimismo, si esos cardenales “resistentes” habían visitado al papa emérito, Benedicto XVI, para hacerle partícipe de sus discrepancias con Francisco, Coccopalmerio se limitó a contestar: “Yo también he leído esa información, pero me parece exagerada”.
Sí reivindicó, en cambio, la figura de su maestro, el fallecido cardenal Carlo María Martini, del que dijo que “en estos momentos, estaría con el papa Francisco, porque ambos comparten la misma hermenéutica de las personas”. Es decir, ambos están convencidos de que “en la pastoral de la Iglesia es necesario afirmar claramente la doctrina, pero, a veces, es más necesario todavía, mirar a las personas y a sus sufrimientos concretos y darles respuestas”. Por eso el exarzobispo de Milán solía decir provocativamente: “No quiero creyentes, quiero pensantes”.
El secreto de Francisco
En cualquier caso, el purpurado italiano considera que el papa cuenta con el apoyo del pueblo de Dios, que “lo siente muy cercano”, y cree que “incluso los obispos son sensibles a esta influencia del papa Francisco”. Y es que, a su juicio, “el secreto del éxito de Bergoglio es que quiere a las personas”.