El ex presidente Jimmy Carter finalizó ayer una histórica visita a Cuba, durante la cual logró hacer llegar a la población su mensaje a favor de los derechos humanos, y regresó a EU con la intención de proseguir su tentativa de acercamiento entre los dos países.
El ex gobernante demócrata (1977-1981) dijo en conferencia de prensa antes de marcharse, que había traído tres objetivos: tener una "comunicación máxima" con el pueblo; "amplias discusiones" con el gobierno y la oposición; y "contribuir" a su regreso a EU "a mejorar las relaciones entre Washington y La Habana".
"He tenido mucho éxito en los dos primeros", indicó Carter, y añadió que en cuanto llegue a EU entregará un informe sobre su visita al presidente George W. Bush y a los responsables del Departamento de Estado. Reconoció que pudo tener discusiones "adecuadas, sin ningún tipo de limitación" con líderes religiosos y disidentes. "No ha habido restricciones a mis movimientos. El gobierno no ha tratado de interferir en lo mínimo".
Carter, de 77 años, opinó que el gobierno del presidente Fidel Castro aún no tomó una decisión sobre qué hacer con el Proyecto Varela, una iniciativa de la disidencia interna que promueve un referéndum en favor de una apertura democrática en la isla.
Carter indicó que los resultados de su visita pueden influir en los sectores del Congreso estadounidense que están a favor de flexibilizar la política de embargo hacia la isla y permitir los viajes libres de los ciudadanos norteamericanos a Cuba, vedados por la legislación impuesta por EU.
Por último, la comisión incluyó en el informe el caso de las fincas propiedad de la Caja de Ahorro situadas en los alrededores de las áreas revertidas que se decidió en administraciones anteriores, concederlas en fideicomiso a algunas empresas par que éstas desarrollen proyectos habitacionales. La comisión añadió que "se desconocen las bases sobre las cuales fueron escogidas las empresas favorecidas, así como tampoco se ha dado a la luz pública el avance de tales proyectos".