La Casa Blanca defendió ayer al secretario de Estado, Colin Powell, de las acusaciones de haber fracasado en la etapa diplomática previa a la guerra en Irak y de haber dañado la presidencia de George W. Bush.
“El presidente consideró el proceso diplomático como un proceso muy importante que permitió el éxito militar”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
“Y el proceso que siguió el departamento de Estado y que condujo el secretario Powell fue el proceso del presidente”, dijo, agregando que Powell y el departamento de Estado “realizaron un trabajo excelente” al conducir el esfuerzo diplomático.
El secretario de Prensa agregó: “hay otros que complicaron el proceso en el Consejo de Seguridad”, haciendo referencia a los países que se oponían a una resolución para aprobar el uso de la fuerza.
“De ningún modo eso refleja al departamento de Estado o lo que el presidente piensa sobre el departamento de Estado o los enormes esfuerzos del secretario Powell”, dijo el portavoz.
Fleischer también se refirió a las críticas del ex líder legislativo republicano Newt Gingrich, quien dijo que el proyectado viaje de Powell a Siria era “ridículo”.
“Estados Unidos tiene relaciones diplomáticas con Siria e intentamos utilizar esas relaciones diplomáticas para propósitos buenos en procura de los objetivos de Estados Unidos en la región”, dijo Fleischer.
Al mismo tiempo, el portavoz detalló la división de tareas que separa al presidente “quien despliega en términos moralmente muy claros el comienzo de un debate y lo que defiende” de los diplomáticos, que implementan su punto de vista.
“El está dispuesto a hablar en términos de bien y mal, de blanco y negro, correcto y equivocado. Y entonces le da el poder al secretario Powell y al departamento de Estado para desempeñar la diplomacia necesaria para conseguir esas metas”.