Socorristas echaron decenas de cadáveres hinchados y embarrados en una fosa común ayer, mientras la cifra de muertos por desbordes de ríos en Dominicana y Haití se elevaba a por lo menos 245.
Las familias removían frenéticamente el barro en busca de sus parientes tras las lluvias que azotaron el lunes la isla de La Española, compartida por los dos países.
Se contaron por lo menos 130 cadáveres en Jimani, cerca de la frontera con Haití, después que el río Solie barrió las casuchas del vecindario de Malpaso. Las familias recogieron 70 cadáveres en ataúdes toscos de metal y madera, y 60 cuerpos no reclamados fueron a la fosa común.
El ministerio del Interior haitiano dijo que por lo menos 83 personas murieron en el sur y occidente del país, y otras 62 estaban desaparecidas, principalmente de la aldea de Fond Verrette, cerca de Jimani. Testigos e informes de las radios Metropole y Vision 2000 dieron cifras de muertos cercanas a 110.
Socorristas con mascarillas y guantes quirúrgicos observaban mientras los camiones echaban 60 cadáveres desnudos en una zanja de cuatro metros en las afueras de Jimani, que quedó abierta para recibir más cadáveres.
Desde hace dos semanas, las lluvias torrenciales arrasan la isla de La Española, que comparten la República Dominicana y Haití. Pero una tormenta poco antes del amanecer del lunes provocó el desborde del río Solie, que arrasó un barrio de casuchas de madera construido por migrantes haitianos. Se cree que muchos de los muertos eran haitianos.
Del lado dominicano, un periodista de The Associated Press contó un centenar de cadáveres en una morgue improvisada el lunes por la noche.
En un recorrido por la zona, EFE pudo observar cómo decenas de cuerpos que no han sido reclamados por los familiares, entre ellos una gran cantidad de niños, eran enterrados en una fosa común en una comunidad cercana a Jimaní, donde la fuerza de la riada destrozó además el cementerio sacando los restos humanos de las tumbas.
"Mi Dios, mi Dios, dame fuerza para aguantar este golpe", se lamentaba entre gritos Dorce Dotel, que perdió a varios familiares cuando la riada arrasó a su paso en la madrugada del lunes la mayoría de las viviendas de su pueblo.
El rescate de los cuerpos está resultando difícil porque el lodo lo ha sepultado todo y muchos quedan ocultos, en tanto que la localidad permanece prácticamente incomunicada, sin luz, ni agua potable.
Socorristas y aldeanos seguían desenterrando cadáveres del barro ayer, dijo el presidente de la Cruz Roja Dominicana, Juan Trinidad Dotel.
Los paramédicos cubrían los lugares de atención con redes antimosquito para prevenir el contagio de malaria y dengue. Algunas personas recibían suero antitetánico.
Efectivos de la infantería de marina estadounidense, parte de una fuerza multinacional enviada a estabilizar Haití desde el derrocamiento del presidente Jean Bertrand Aristide el 29 de febrero, se dirigían a Fond Verrette para ayudar en las tareas de emergencia.
Muchos caminos de ambos países estaban intransitables. En 1994, la tormenta tropical Gordon causó avalanchas de lodo que mataron al menos a 829 haitianos. En septiembre del año pasado, casi 30 personas murieron por inundaciones en Saint Marc.
Casi 300 muertos en R. Dominicana y Haití
Las pérdidas agropecuarias en las zonas inundadas se calculan en más de 11 millones de dólares.