La Justicia chilena resolvió ayer sin necesidad de un juicio el caso de los tres soldados bolivianos acusados de ingreso ilegal y con un arma de guerra a Chile.
En una audiencia celebrada en el Juzgado de Garantía de Pozo Almonte (norte de Chile), los tres soldados, Alex Choque, Augusto Cárdenas y José Luis Fernández, aceptaron una solución alternativa al juicio acordada por la Fiscalía y la defensa, que supone la suspensión condicional del procedimiento.
La suspensión condicional implica que después de un año, si no hay hechos nuevos y los soldados, de edades entre 18 y 20 años, cumplen con el requisito de no volver a Chile en ese plazo, la causa será sobreseída, explicaron fuentes del caso.
Según las partes, los tres reclutas viajaron ayer mismo a Bolivia, donde el Gobierno, que los definió como “rehenes políticos”, les preparó un gran recibimiento.
Con esta solución, el caso de los soldados, que hizo elevar la tensión entre Chile y Bolivia desde su detención el 25 de enero, puede quedar zanjado, aunque todavía ayer siguió el cruce de palabras entre ambos Gobiernos.
Mientras el presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo en La Paz que el Gobierno de Chile debería pedir “perdón” a los tres soldados, el canciller chileno, Alfredo Moreno, instó a las autoridades bolivianas a que instruyan a sus militares para evitar nuevos cruces ilegales de la frontera.
“Esto no puede volver a suceder. También tuvimos 14 soldados, anteriormente, en condiciones similares”, recalcó.