Cien mujeres recorrerán 100 millas (160 kilómetros) para pedir al papa Francisco, que en septiembre visita EE.UU., que alce su voz por los inmigrantes indocumentados para frenar las deportaciones, impedir la separación de familias y acabar con la discriminación que aseguran sufrir en este país.
Según informaron algunas de las mujeres inmigrantes, originarias de El Salvador, Honduras y México, la peregrinación comenzará el 15 de septiembre frente a una prisión del condado de York (Pensilvania), donde los organizadores aseguran que permanecen encerrados varios indocumentados a la espera de ser deportados.
Después de recorrer ciudades como New Freedom (Pensilvania) y Baltimore (Maryland), el grupo llegará al Congreso, en Washington, el 22 de septiembre para celebrar al día siguiente una vigilia de cierre, que coincidirá con las primeras jornadas de la visita del papa a EE.UU., entre el 22 y el 27 de septiembre.
"Queremos que el Pontífice, que representa los valores morales y espirituales, escuche las historias de estas mujeres, madres y esposas que están dispuestas a hacer el sacrificio de caminar para hacer oír las injusticias que se cometen contra de los inmigrantes sin documentos", dijo Rosi Carrasco, una de las organizadoras.
Carrasco, que viajará desde Chicago (Illinois), forma parte de Comunidades Organizadas contra las Deportaciones (OCAD), una organización que ha exigido a las autoridades migratorias que frenen la separación de familias.
Carrasco, originaria de Oaxaca (sur de México), llegó hace 21 años a EE.UU. con sus dos hijas, que ahora han acabado la Universidad, pero dado que no tiene hijos estadounidenses, no califica para el alivio migratorio.
En noviembre, ante la falta de acción del Congreso para sacar adelante una reforma migratoria, el presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció una serie de acciones ejecutivas para regularizar a cinco de los once millones de indocumentados, especialmente jóvenes y padres con hijos estadounidenses.
"El papa tiene el poder de tocar el corazón de las personas", consideró otra de las participantes, Rosa Sanluis, que espera que el Sumo Pontífice traslade las exigencias de las mujeres a Obama, con el que encontrará el 23 de septiembre, y al Congreso, al que se dirigirá al día siguiente.