La muerte este fin de semana de otros seis soldados estadounidenses ha elevado la cifra de bajas en Irak desde 2003 a 2, 982 soldados, dato que sobrepasa el número de 2, 973 personas que murieron en unas horas en los atentados del 11 de septiembre de 2001.
A raíz de la publicación de dichas cifras, Scott Stanzel, uno de los secretarios de prensa de la Casa Blanca, indicó que el presidente de EE.UU., George W. Bush, considera que cada una de las vidas perdidas "es muy valiosa y sufre por cada una de ellas".
"Una de las decisiones más duras que ha adoptado Bush fue la de enviar a nuestros hombres y mujeres hacia el peligro", agregó.