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Cirujanos utilizan frío extremo para detener el corazón y luego resucitarlo

Someten al paciente a una hipotermia inducida para operarlo.


Cirujanos cardiovasculares están utilizando una técnica de frío extremo que les permite detener el corazón del paciente para someterlo a una cirugía y posteriormente resucitarlo.

La arriesgada técnica aún está siendo perfeccionada.

Se trata de someter al paciente a una hipotermia inducida para enfriar el cuerpo de su temperatura normal de 37ºC a sólo 18ºC.

Esto permite al cirujano superar las dificultades de operar en un corazón con latidos. Porque el paciente, explican los médicos, queda en un estado similar a alguien que ha muerto.

"El cuerpo en esencia queda en un estado de animación suspendida, sin pulso, sin presión arterial, sin signos de actividad cerebral", explica el doctor John Elefteriades, cirujano cardiovascular que participa en la investigación.

El objetivo, agrega, es que mientras el frío disminuye los procesos corporales, los cirujanos tienen la oportunidad de llevar a cabo la operación antes de que se llegue a un riesgo de daño cerebral en el paciente.

 

Una vez que se completa la cirugía, se calienta al paciente y se reinicia su función cardíaca con un desfibrilador.

"Realmente no tenemos espacio para errores o fallos, porque serían catastróficos", dice el doctor Elefteriades.

"Es la técnica más fascinante a la que me he visto expuesto en medicina, y cada vez me parece un milagro que funcione", agrega.

 

Para los cirujanos cardiovasculares como el doctor Elefteriades, operar en un corazón latiendo presenta un obvio desafío.

Algunas operaciones cardiovasculares no sólo son difíciles, sino imposibles si no se logra aislar o detener al corazón.

Los cirujanos pueden provocar paro cardiaco para detener el corazón, pero en circunstancias normales, deben utilizar una bomba cardiopulmonar para reemplazar la función de estos órganos durante el tiempo que dura la cirugía.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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