"La decisión de continuar con las operaciones de las fuerzas militares y de policía y las actuaciones de la Fiscalía y de la rama judicial tiene como propósito proteger a la población'', agregó De la Calle. "Además, el cese al fuego conduce a la prolongación del conflicto'', añadió el jefe negociador.
De la Calle no estuvo acompañado por el resto de la delegación negociadora gubernamental, de otros cinco miembros, algunos de los cuales se le sumaron en la pista al subir al avión. El proceso de negociaciones entre el gobierno y los insurgentes se realiza desde fines del año pasado en Cuba. La sexta ronda de conversaciones se extenderá hasta el 28 de febrero.
"Aun a sabiendas de las dificultades, queremos recordar que si no se acepta un cese al fuego, esto se hace precisamente en beneficio de una consecución rápida de la paz. Las conversaciones de La Habana no son para dialogar sobre los hechos de la confrontación, sino para ponerle fin al conflicto y lograr que no se repitan las situaciones dolorosas que hoy nos afectan a todos los colombianos'', aseguró el negociador al ratificar la negativa del gobierno Santos a la propuesta de las FARC de pactar en la mesa de La Habana la aplicación de un cese el fuego en medio de las negociaciones. En un plazo que no precisó, De la Calle dijo que ``esperamos traer buenas noticias de La Habana. Sin generar falsas expectativas, realmente creemos que hay una oportunidad. El diálogo busca la terminación del conflicto. Es el camino posible para una más rápida terminación de la confrontación y abrir un escenario de posibilidades de crecimiento y bienestar para los colombianos''.