La fotógrafa canadiense de origen iraní Zahra Kazemi, muerta de un derrame cerebral el pasado 26 de junio, supuestamente tras haber sido torturada por la Policía iraní, había realizado "actividades ilegales" dentro del país, señala ayer la agencia oficial IRNA.
La agencia, que en todo momento recuerda la "nacionalidad iraní" de la fotógrafa, publica la versión del Director General del Departamento de Medios Extranjeros del Ministerio de Cultura y Orientación Islámica, Mohamed Hosein Joshvaqt, quien recuerda que Kazemi estuvo tomando fotografías de una cárcel pese a estar expresamente prohibido.
Según Stephan Hachemi, hijo de Zahra Kazemi, dos días después de su detención, la fotógrafo fue trasladada inconsciente a un hospital, con magulladuras en todo el cuerpo. "No necesitamos decir que ha sido golpeada. Es obvio (que lo ha sido)", manifestó.