Un tribunal de Indonesia condenó ayer a un arrepentido militante islámico, Ali Imron, a cadena perpetua por ayudar a organizar y llevar a cabo el atentado ocurrido el año pasado en el centro turístico de Bali, que dejó 202 muertos. La sentencia fue más dura que los 20 años de cárcel que pedía la fiscalía. En casos anteriores, los jueces condenaron a dos sospechosos clave a la pena de muerte por acusaciones similares a las que se presentaron contra Imron. Esos acusados no habían mostrado arrepentimiento ni actitud de cooperación.
"Se ha probado legal y convincentemente la culpabilidad del acusado en complotar para delitos de terrorismo. Por tanto estamos sentenciando al acusado a cadena perpetua", manifestó el presidente del tribunal, el juez Mulyani.
Expertos en seguridad dijeron que el veredicto ayudaría a tranquilizar al mundo sobre el compromiso de Indonesia de erradicar a los militantes rebeldes. A principios de este mes, una corte de Yakarta decepcionó a algunos al dictar una sentencia de apenas cuatro años de cárcel por traición contra Abu Bakar Bashir, un hombre a quien las autoridades consideran el líder espiritual del grupo militante islámico al cual se atribuyen los atentados en Bali y en otros lugares.