Viven con menos de un dólar al día, les falta trabajo, les falta comida, a veces les falta agua y electricidad y, sin embargo, han construido en sus techos tecnología sostenible de primera calidad con lo único que les sobra: basura.
Algunos de los habitantes del barrio "zabalín" ("recolectores de basura", en árabe) han construido unos calentadores solares con materiales reciclados que les proporcionan agua limpia y caliente.
Así, para los habitantes de este barrio se ha convertido en una cosa del pasado calentar agua en la estufa o con quemadores de querosín, que anualmente causan la muerte de 30 personas por accidentes.
El principal ejecutor de esta idea es Thomas Culhane, un científico estadounidense que muy bien podría ser el conductor estrella de cualquier programa de divulgación científica por la pasión con la que explica y materializa su sueño de crear ciudades sostenibles.
"Preparamos eco-comunidades que puedan producir soluciones de agua, energía, residuos sólidos y que la gente las sienta en sus huesos, en sus manos, que las vivan todos los días", dice Culhane, que se mudó al barrio cairota hace 4 años para iniciar el proyecto.
La misión de su organización no gubernamental de nombre rimbombante ("Solar Cities") se reduce a disminuir los gastos en energía y desechos en las áreas de los hogares que más los producen: los baños y las cocinas.
La tecnología es tan simple que hasta "un niño de 2 años puede hacerlo... con ayuda de su padre, claro", dice Culhane mientras mira la foto de su hijo con un destornillador en mano.
Las 17 placas solares ya instaladas en el barrio, construidas con tubos de hierro y planchas de aluminio de latas recicladas, calientan el agua que recorre los tubos y la envían a un tanque conectado con mangueras y válvulas, también extraídas de la basura. Un efecto de sifón hace que el agua caliente se acumule en lo alto del tanque y que el agua fría salga por abajo para ingresar al colector solar de nuevo.
"Es una tecnología que salió de la misma comunidad. Carpinteros, fontaneros, electricistas, soldadores y artesanos. Todos cooperaron con ideas", explicó el físico.