No existe una explicación uniforme para este comportamiento. Cuando el can es cachorro conoce su mundo esencialmente por la boca y por medio de ella puede ingerir parcialmente excrementos de otro perros.
Por penoso que resulte aceptar este comportamiento, la coprofagia es parte de la alimentación del perro. Se pueden observar con frecuencia que ingieren una parte de los excrementos y se revuelcan en lo que queda de ellos para impregnarse el pelaje del cuello y detrás de la oreja (su cabeza). Es por esta razón que el can intenta modificar algunas de sus características olfativas, para poder actuar diferente en su contacto social. Estas secreciones contienen muchas feromonas, y se piensa que algunos ejemplares dejan detrás sus mensajes olfativos.
La auto coprofagia se observa en primer lugar en las patologías del desarrollo del cachorro, puede ser el síndrome de la privación (amarrado). Y la depresión de abandono que a menudo va asociada a la falta de entrenamiento en hacer sus necesidades (limpieza).
Si ha observado que su mascota se come sus deposiciones, es muy importante detectar las causas y ver la existencia de otras anomalías de conducta. Consulte a su veterinario.