"Agua, agua, en todas partes, y ni una gota para beber en algunas ciudades". Un ejemplo es casi 30 millones de brasileños que se ven afectados por la contaminación hídrica en Sao Paulo y Río de Janeiro. En la primera, esto contribuye con la escasez de agua. En la segunda no reduce la oferta del líquido, pero amenaza con inutilizarlo, al no poder hacerlo potable.
Por esto, las dos ciudades las mayores zonas metropolitanas del país brasileño viven amenazadas por cortes periódicos en su abastecimiento de agua.
Para los 18, 5 millones de personas que viven en la Región Metropolitana de Sao Paulo, se trata "bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento", dijo María Luisa Ribeiro, coordinadora de la Red de las Aguas, iniciativa de la Fundación SOS Mata Atlántica.
En su límite de capacidad, los ocho sistemas que abastecen a la ciudad captan 65 mil litros de agua. La población vive pendiente de la "buena voluntad de San Pedro", el dios de las lluvias para los brasileños, según los propios brasileños.
Durante muchos años, los distintos barrios suspendieron el suministro hídrico en días alternados.
El racionamiento, que se extendió hasta 2002, fue superado gracias a un ajuste de distribución y buenas lluvias, pero "sin ampliar la disponibilidad de agua", destacó la activista.
Sao Paulo se estableció en un lugar de limitados recursos hídricos, en las nacientes del río Tieté, que cruza el estado. Luego, la deforestación y la ocupación humana de las orillas limitaron la capacidad de los manantiales, cada día más amenazados por asentamientos ilegales.
La creciente contaminación encarece el agua. En los últimos cinco años aumentó 51 % la necesidad de productos químicos para hacerla potable, señaló Ribeiro.
Si en Brasil llueve en Centroamérica no escampa. Es que cuando se habla que la crisis del agua está en constante crecimiento muchos se muestran incrédulos, sobre todo en regiones en las que llueve tanto como la nuestra. En Centroamérica llueve cuatro veces más que el promedio mundial, aunque la disponibilidad de la misma no es tal.
Según el informe sobre " la Situación de los Recursos Hídricos en Centroamérica: Hacía una Gestión Integrada", elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo BID y el Global Water Partnership, los recurso hídricos de la región se encuentran distribuidos en forma irregular tanto en el espacio como en el tiempo, la Costa Altántica es más húmeda, mientras que la Costa Pacífica presenta una precipitación más reducida y una estación seca marcada por seis meses.
Además, el documento señala que la deforestación y los cambios de uso del suelo alteran la disponibilidad del recurso y aumentan los grados de riesgo, así como el grado de deterioro del agua por la contaminación bacteriana, física y química no permite el aprovechamiento directo del agua aunque se tenga.
En el caso particular de Panamá, a pesar de la abundancia del recurso hídrico, el mismo empieza a dar señales de contaminación. Esta situación no se limita a las zonas industriales, según el informe presentado en la Cumbre del Agua 2006.
El manejo integrado de recursos hídricos abarca la preservación del abastecimiento de agua potable, la prevención y reducción de la contaminación del agua que esta latente.
Contaminación hídrica al acecho
Las dos principales regiones metropolitanas de Brasil enfrentan serios problemas de abastecimiento de agua potable. Mientras que en Centroamérica la situación se registra a menor escala, pero requiere atención.