Los ucranios conmemoraron ayer el decimosexto aniversario de la catástrofe de Chernobil, cuya contaminación nuclear envenena aún la vida de millones de personas en Europa.
Esta catátrofe "no se borrará jamás de la memoria humana", declaró ayer el primer ministro ucranio, Anatoly Kinakh, pidiendo a la comunidad internacional que "contribuya para ayudar a las víctimas" del accidente más grave de la historia nuclear. El 26 de abril de 1986, a la 01H23 de la madrugada, dos explosiones hicieron volar en pedazos el cuarto reactor de Chernobil.