La decisión del tribunal italiano de ordenar la retirada de los crucifijos en una escuela primaria donde estudia el hijo de un dirigente musulmán provocó ayer críticas y consternación en la iglesia católica local. "Esperamos todavía las razones que justifican esta decisión y reaccionaremos con firmeza", anunció ayer monseñor Rino Fisichella, uno de los adjuntos del presidente de la Conferencia episcopal italiana, el cardenal Camillo Ruini, entrevistado por el diario La Repubblica.
El escándalo, comparado por la prensa local al suscitado por el uso de velos en colegios de Francia, fue provocado por Adel Smith, de 43 años, dirigente de la polémica "Unión de musulmanes de Italia".
Adel Smith obtuvo el jueves el visto bueno del tribunal de la provincia de Aquila (Abruzos, a 100 km de Roma) para que fueran retirados todos los crucifijos de la escuela primaria donde estudia uno de sus dos hijos.
"La presencia del símbolo de la cruz manifiesta la voluntad inequívoca del Estado, cuando se trata de una escuela pública, de situar la religión católica en el centro del universo, como una verdad absoluta, sin mostrar el más mínimo respeto por el papel desempeñado por otras religiones en el desarrollo de la humanidad", escribieron los responsables del tribunal al hacer público el veredicto.