Esta, constituye el "mayor obstáculo para el desarrollo sustentable" de los países pobres, restándole asimismo "potencial" a los países ricos, según el informe anual de Transparencia Internacional (TI).
América Latina es la segunda región más corrupta del mundo después de Africa, con Chile como el país más honesto y Paraguay como el menos transparente, según TI.
En un índice que mide la percepción de la Corrupción durante el año 2004, América Latina tiene 3.6 puntos sobre 10, en una calificación que va de 0 (altamente corrupto) a 10 (altamente transparente).
Por encima aparecen Asia (3.7), Europa (5.9) y América del Norte (6.5). Por debajo solamente Africa (3.0).
Su expansión en cascada y su generalización en todos los estamentos de una sociedad realimentan un círculo vicioso que hoy parece ser una amenaza mayor para la estabilidad de América Latina que el terrorismo, transformado en la bestia negra de Occidente.
Desde los espectaculares y sangrientos atentados de septiembre de 2001 en Estados Unidos, la administración del presidente George W. Bush desplazó de su agenda a la corrupción y situó en primer plano al terrorismo y a las llamadas "guerras preventivas".
El cambio de prioridades permitió la subsistencia, e incluso alentó el crecimiento de la corrupción, convertida en una realidad cotidiana en casi todas las naciones de América, que afecta a todos los estratos de la sociedad y aumenta peligrosamente el descreimiento en el sistema democrático y en la capacidad de éste para satisfacer las necesidades básicas de una población crecientemente pobre.
En algunos países la necesidad del soborno en las más diversas actividades es una práctica cotidiana, que forma parte de la cultura nacional.
Los resultados del estudio "Indice de corrupción y buen gobierno" muestran que la corrupción en México es endémica, aunque el problema no es homogéneo, "sino que adquiere tintes muy particulares dependiendo del trámite del que se trate y del Estado o municipio en donde se realice".
En América Latina también la diplomacia está asociada con casos de corrupción que implicaron incluso a ex mandatarios. Taiwan es con frecuencia objeto de acusaciones por "donativos" realizados a países, a cambio de que mantengan relaciones diplomáticas con la isla y no con China.
En Colombia la influencia corruptora del narcotráfico se verifica en el ámbito político, económico y social.
A la presencia de narcotraficantes o sus testaferros en el Congreso, alcaldías y gobernaciones, se sumó el mayor escándalo político del siglo: el uso de al menos seis millones de dólares provenientes de la droga para financiar la campaña presidencial del liberal Ernesto Samper (1994-1998).
Recientemente el ministro de Agricultura colombiano, Carlos Gustavo Cano, denunció la existencia de un latifundismo a la fuerza, que permitió a los grandes traficantes apoderarse de entre 3,000 y 40,000 km2 de las mejores tierras rurales, desplazando así a cientos de legítimos propietarios.
Líderes de los dos partidos mayoritarios de Costa Rica, el gobernante Unidad Social Cristiana y Liberación Nacional, recibieron entre 2001 y 2002 unos 2.3 millones de dólares de Taiwan.
El ex presidente costarricense y ex secretario general de la OEA, Miguel Angel Rodríguez, es acusado también por haber recibido donaciones de Taiwan y de la empresa francesa Alcatel.
(ver ilustración en la página A12 del diario impreso)