En Costa Rica la decoración de la mesa es muy importante, ya que la decoración forma parte de una importante tradición, sobre todo en las comidas.
De todas las tradiciones navideñas, la que mayor constancia registra en el país es la preparación de los tamales, masa de maíz presente en toda la región, pero personalizada en cada casa.
Las tradicionales cenas familiares de nochebuena dan inicio a las celebraciones navideñas de la gran mayoría de los costarricenses, que comparten variados manjares antes de intercambiar los regalos del Niño.
Y si es Santa Claus o la visita del Niño Dios quien deja a medianoche los regalos a los niños, en el árbol de Navidad o a los pies del pesebre, todos han comido antes tamales.
El tamal, una masa de maíz cocido, rellena de chile dulce, papa arroz, zanahoria, y carne de cerdo, se envuelve en hojas de plátano, en las que se hierve y con las que pasan a la mesa.
Son plato preferido durante la cena, pero acompañan todo el menú navideño y de fin de año, como apetitoso tentempié o abreboca.
Entre tanto ingrediente y condimento, según las cocineras, el sabor del tamal lo da "la mano" de quien prepara la masa, donde reside el casi secreto procedimiento del gusto tradicional.
Y es que, aunque ya existen "fábricas" de tamales y se preparan durante cualquier mes del año, es en diciembre cuando las familias, desde niños hasta ancianos, acostumbran reunirse para prepararlos y son los que saben mejor.
A inicios de diciembre, una empresa local comenzó los festejos navideños con la elaboración de un "tamal gigante", de más de dos metros de largo y 1,5 de ancho, que alcanzó para alimentar a unas 2.000 personas.
Para el tamal gigante, elaborado por los empleados de una fábrica de este plato, se utilizaron 40 kilos de masa, 60 kilos de carne de cerdo, 25 kilos de tocino, 60 chiles dulces (pimientos), tres kilos de ajo, 30 kilos de zanahoria, 30 rollos de cilantro.
Además, 30 kilos de papa (patata), 25 kilos de arroz, 21 kilos de guisantes, 21 kilos de garbanzos, 15 kilos de aceitunas, dos kilos de achiote (grano colorante natural), dos kilos de condimentos, cinco kilos de sal, 100 kilos de hojas de plátano y 200 metros de mecate (hilo) para amarrar.
Poco tradicional, pero novedosa, es la cada vez más extendida práctica de felicitar las fiestas -después de dar cuenta a los tamales- con mensajes de texto enviados entre teléfonos celulares o móviles.
En la Navidad del año pasado, los casi dos millones de costarricenses que cuentan con teléfono móvil (40 por ciento de la población), enviaron un total de 15 millones de mensajes de texto por sus celulares, lo que saturó las centrales telefónicas y provocó que algunos de los mensajes llegaran con un retraso de hasta un día.
Según datos del Instituto Costarricense de Electricidad, monopolio de las telecomunicaciones, la cifra de mensajes de texto enviados entre el 24 y 25 de diciembre pasados, fue un verdadero "récord" en el país.
Para este año, las autoridades prevén que el problema no se repetirá porque se ha ampliado la capacidad de las centrales telefónicas.
La tecnología y la Navidad "virtual", con enlaces navideños en la web y tarjetas electrónicas, se han posicionado como una manera más económica de felicitar a los seres queridos.
Entre las tradiciones costarricenses también sobresalen los rezos al Niños Jesús y los villancicos en nochebuena para celebrar su nacimiento.
En algunas zonas rurales del país todavía sobreviven las antiguas posadas, representaciones del peregrinaje de Jesús y María, interpretadas usualmente por niños, que piden morada y reciben caramelos y, con un poco de suerte, tamales.