La crisis en el norte de Mali, donde conviven una rebelión secesionista tuareg con las actividades de la red terrorista Al Qaeda, parece haber sido el detonante que ha llevado a un grupo de militares a dar un golpe de Estado contra el presidente Amadu Tumani Turé.
Tras la confusión que se vivió durante la pasada madrugada, finalmente quedó claro que los golpistas se habían hecho con el control de los resortes del poder y habían depuesto a Turé, al que apenas quedaba un mes para concluir su mandato constitucional.
En una intervención en la televisión estatal de Mali, el capitán Amadu Haya Sanogo, presidente del autoproclamado Comité Nacional para el Restablecimiento de la Democracia y la Restauración del Estado, anunció la suspensión de la Constitución y de todas las instituciones del país, la destitución del Gobierno y el establecimiento del toque de queda. Posteriormente, los golpistas decidieron cerrar las fronteras y el espacio aéreo de Mali.
No comparecieron en la televisión hasta que se aseguraron de que se habían hecho con el control del palacio presidencial, donde libraron fuertes combates con las tropas leales aTuré, en los que hubo 50 muertos.