Crisis hídrica podría aumentar en São Paulo
Un paisaje lunar desde hace casi un año en lo que fue el lecho de un río y el lamento creciente de la población forman parte del nuevo capítulo de la crisis hídrica en el estado brasileño de São Paulo, cuyas autoridades admiten que lo peor todavía puede estar por llegar.
El día después de que el gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin, reconociera que existe racionamiento en el suministro de agua en el estado más rico y poblado de Brasil, la capacidad de las presas Cantareira, que abastece a 6.5 millones de personas, continúa cotizando a la baja.
La compañía estatal de saneamiento básico de São Paulo, Sabesp, informó de que el nivel de la segunda cota del llamado “volumen muerto”, una reserva técnica que comenzó a usarse en noviembre, opera al 6.2% de su capacidad.
A 90 kilómetros de São Paulo, en la ciudad de Nazaré Paulista, los habitantes lamentan la situación, ya que la represa Atibainha, que abastece al sistema hídrico del conjunto de embalses Cantareira, forma parte de su vida.
Con la bajada del nivel de agua, el lecho de la represa saca a la luz animales muertos, basura y hasta un Ford Escort oxidado donde hace pocos días alguien hizo un grafiti con la inscripción “Bienvenidos al desierto de la Cantareira”.
El embalse está varios metros por debajo de su capacidad normal y el nuevo presidente de la empresa estatal paulista de aguas Sabesp, Jerson Kelman, alerta de que el pantano puede secarse a partir de marzo.
Algunos pronósticos más optimistas del Ministerio de Ciencia y Tecnología dan vida al sistema hasta junio.