Por su importancia estratégica en el corazón de Europa Central, la crisis que vive este satélite de Moscú continuó siendo el acontecimiento dominante de la actualidad internacional porque su desenlace amenaza con precipitar una modificación de los equilibrios actuales.
Sin esperar el pronunciamiento de la Suprema Corte sobre la validez de las elecciones presidenciales, los dos sectores actuaron como si la anunciada victoria del primer ministro Viktor Yanukovich hubiera sido anulada.
Aun con la decisión de anular los resultados y convocar a una segunda vuelta, la crisis no ha concluido y los expertos tienen dificultades para pronosticar el futuro.
Las dos partes anunciaron un acuerdo el miércoles, pero en términos muy generales: revisar la ley electoral para permitir la repetición de la elección (no prevista en la ley actual), nombrar un gobierno provisorio (que la oposición desea "popular" y el presidente "parlamentario") y modificar la Constitución para fortalecer los poderes del Parlamento en detrimento de las facultades presidenciales.
Desde hace 15 días, la anunciada victoria electoral del primer ministro pro-ruso desencadenó un movimiento de rebeldía popular sin precedentes, alimentado por el opositor reformador Viktor Yushchenko, quien denunció "el robo de los votos del pueblo".
El poder político se vio obligado a retroceder y finalmente admitió la posibilidad de una nueva elección.
La fuerte presión popular obtuvo lo que deseaba. Pero lo mismo sucedió con la presión política.
El Parlamento, en su mayor parte favorable al presidente saliente, estimó que las elecciones no eran válidas y votó la destitución del gobierno de Yanukovich. Al mismo tiempo, los legisladores votaron una moción de censura contra Yanukovich, pero el presidente Leonid Kuchma se negó a destituirlo.
El presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, pidió ayer la convocatoria urgente de una "mesa redonda" con participación de altos mediadores internacionales para desatascar la crisis, que hoy se volvió a estancar "por el incumplimiento de los acuerdos anteriores".
La oposición ha puesto como condición de su apoyo a la reforma política la modificación primero de la legislación electoral, así como la dimisión del actual Gobierno y la recomposición de la Comisión Electoral Central de acuerdo a anteriores resoluciones del Legislativo.