Guatemala conmemoró ayer el cuarto aniversario del asesinato del obispo Juan Gerardi, un reconocido activista de derechos humanos, entre preocupaciones por amenazas de muerte a otros activistas.
Cientos de trabajadores, estudiantes, campesinos y miembros del clero visitaron la cripta que contiene los restos de Gerardi en la catedral de la capital guatemalteca.
El obispo fue asesinado el 26 de abril de 1998, dos días después de haber publicado un reporte de 544 páginas lleno de sangrientos relatos sobre las atrocidades cometidas por las fuerzas de seguridad contra indígenas mayas durante la guerra civil de 1960-96.
Tres militares y un sacerdote católico fueron condenados en junio pasado por cargos relacionados con la muerte de Gerardi, asesinado a punta golpes en la cabeza con un pedazo de concreto. "Confío en demostrar mi inocencia. La iglesia se ha empeñado en culparnos sin pruebas ni fundamentos", dijo el capitán Byron Lima, quien cumple 30 años de cárcel.