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Cubanos esperan con paciencia los cambios prometidos por Raúl

En su discurso de asunción el 24 de febrero, el nuevo mandatario aseguró que habrá mucho sacrificio para lograr las metas.


L os cubanos se entusiasmaron pensando que el nuevo presidente Raúl Castro mejoraría su dura existencia cotidiana, pero pronto se dieron cuenta de que hay que aceptar sus palabras literalmente: las reformas llegarán pausadamente y no sucederá nada de la noche a la mañana.

Las esperanzas de modestas reformas económicas surgieron hace 20 meses cuando Raúl Castro se hizo cargo del ejecutivo provisionalmente, después de la enfermedad de su hermano mayor Fidel. Y aumentaron cuando Raúl asumió la presidencia en forma definitiva el mes pasado.

Sin embargo en el discurso del 24 de febrero al asumir el cargo, Raúl Castro, trató de contener las expectativas. Aludió en términos medio ambiguos a un "exceso de prohibiciones y regulaciones", pero dijo que los cambios serán lentos y requerirán mucho empeño de los cubanos.

Hasta ahora no ha habido cambios reales en la economía y los cubanos están haciéndose a la idea de que habrá que ser pacientes.

"Raúl dice que tenemos que trabajar duro y hacer las cosas bien", dijo Orestes, un militar retirado.

Con una sonrisa, rechazó dar su apellido. Los cubanos suelen ser muy habladores, pero no con los periodistas extranjeros, por miedo a que sus palabras los perjudiquen de algún modo.

 

En privado, muchos cubanos dicen que quieren que el peso cubano tenga un mayor poder adquisitivo y se les permita viajar a otros países sin tener que pedir permiso a las autoridades de la isla. En la actualidad se requiere de un permiso o visa de salida para poder viajar al extranjero.

Aunque pocos podrían realmente pagarlo, también piden acceso irrestricto a la Internet y que no se les cierre el paso a hoteles para extranjeros.

A pesar de que algunos medios de prensa extranjera informaron que pronto se venderían hornos microondas, DVDs y otros artículos electrónicos, hasta la fecha esas mercancías no han aparecido en las tiendas.

 

Tampoco se hicieron realidad los rumores de que todos los cubanos podrían tener teléfonos celulares y comprar casas y autos.

Una mejora concreta se dio en el transporte público. Miles de ómnibus fabricados en China que fueron adquiridos durante el gobierno de Fidel Castro permitieron la apertura de nuevas rutas y la desaparición de las filas de espera en las paradas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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