La reconciliación entre los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Colombia, lvaro Uribe, es el objetivo de la reunión que mantienen hoy en territorio venezolano, cuando el primero pasa por dificultades mientras que el segundo está en su mejor momento.
Esta es la tesis que defienden expertos y medios de comunicación colombianos que confían en que la reunión de Punto Fijo, en el estado de Falcón (Venezuela), normalice las relaciones entre ambos países, después de un período de tempestad política que las colocó posiblemente en su punto más bajo.
De inicio de "una nueva era en las relaciones comerciales y diplomáticas" entre ambos países calificó el encuentro de hoy el embajador colombiano en Caracas, Fernando Marín.
Desde el pasado mes de noviembre, cuando Uribe retiró el permiso para la mediación que Chávez, y la senadora opositora colombiana Piedad Córdoba ejercían para lograr una aproximación a las FARC, hasta después de la operación militar colombiana del 1 de marzo en territorio ecuatoriano, en la que murió "Raúl Reyes", el segundo de esa guerrilla, la situación se deterioró notablemente.
Este deterioro de las relaciones, en particular entre los dos mandatarios, ya que Chávez, entre otras descalificaciones, tildó a Uribe de "mafioso" y "mentiroso", comenzó a cambiar tras la cumbre del Grupo de Río celebrada en Santo Domingo en marzo pasado, cuando el venezolano se abrazó con Uribe.
Chávez incluso "medió" entre Uribe y los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Nicaragua, Daniel Ortega, aunque sin mucho éxito.
El 8 de junio, en contraste con manifestaciones previas, pidió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que liberasen a los secuestrados y dejasen las armas porque el tiempo de las revoluciones ya había pasado en América Latina.
Casi un mes después, Chávez felicitó a su colega colombiano por la operación militar que el 2 de julio condujo al rescate sanos y salvos de Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y once policías y soldados que estaban secuestrados por las FARC.
Así pues, la reunión de hoy se produce en un momento político completamente diferente para ambos presidentes, con un "fuerte reconocimiento internacional", según el diario colombiano El Tiempo, y un apoyo interno que supera el 80 por ciento, para Uribe, mientras que se destacan las dificultades externas e internas de Chávez.
Señala el diario las dificultades de Chávez para exportar su proyecto bolivariano a los considerados sus aliados, en particular Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Argentina.
En el plano interno El Tiempo destaca que el apoyo a Chávez se ha reducido un 20 por ciento y que además puede perder varias gobernaciones en las elecciones de noviembre próximo.
Incluso Chávez se ha enfrentado a algunos de sus aliados venezolanos a propósito de la visita de Uribe, y recordó que como Jefe de Estado lo invitó porque quiere "darle la mano" y "buscar la integración" entre los dos países.
La visita de Uribe a Chávez tiene un fuerte contenido comercial y de cooperación en materia energética y ferroviaria.
La tensión en las relaciones bilaterales desató durante los meses pasados serios temores, sobre todo en el sector empresarial, debido a que Venezuela es el principal socio comercial de Colombia después de Estados Unidos.
Pero sin duda las relaciones diplomáticas y políticas entre ambos ocupará también una parte de las conversaciones en el estado de Falcón.
No está previsto, inicialmente, que hablen, al menos de manera pública, de las FARC, pese a los famosos computadores de "Reyes" en los que puede haber constancia de relaciones venezolanas con las FARC.