La decisión del Gobierno de Colombia de suspender las gestiones que hacían el presidente venezolano, Hugo Chávez, y la senadora colombiana Piedad Córdoba aplaza, al menos por ahora, la posibilidad de conseguir un intercambio humanitario con las FARC.
Además de la conmoción causada entre los familiares de los secuestrados por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la decisión del presidente colombiano, lvaro Uribe, ha sido considerada "apresurada" y "lamentable" por algunos analistas y políticos.
Desde mediados de agosto, Chávez y Córdoba, con la autorización de Uribe, llevaban a cabo gestiones con la guerrilla para intentar conseguir un acuerdo humanitario para el canje de 45 secuestrados en sus manos por unos 500 guerrilleros presos.
La intervención del presidente venezolano durante este tiempo, que había levantado expectativas sobre un próximo acuerdo sobre ese intercambio, ya había provocado cierto malestar en varias ocasiones en el Gobierno colombiano, que le pedía discreción.
La gota que colmó el vaso de la paciencia fue una llamada telefónica que hizo este miércoles la senadora Córdoba al comandante del Ejército, General Mario Montoya, para pedirle una cita, pero a continuación, le pasó al teléfono a Chávez y éste le preguntó sobre secuestrados por las FARC.
El Gobierno colombiano asegura que en la reciente Cumbre Iberoamericana de Santiaqo de Chile, Uribe ya le había dicho a Chávez que no estaba de acuerdo con que se comunicara directamente con el alto mando institucional de Colombia.
Uribe debía "haber tenido más paciencia con Chávez", porque "ya sabía de su personalidad; que Chávez tiene una agenda propia, le gusta el protagonismo" y entiende de manera "particular las formas diplomáticas", dijo a Efe León Valencia, analista y experto en resolución de conflictos.
En cualquier caso, agregó, "me parece lamentable porque Chávez había llegado más lejos que nadie al conseguir que las FARC aceptasen un mediador, cuando siempre han pretendido la negociación directa".
Con esta opinión coincidió el también analista Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia, quien aseguró a Efe que el presidente Uribe "se ha apresurado un poco" al tomar esta decisión que consideró "muy lamentable" .
Rangel, que entendió como "reprobable" y de "abuso", en algunos casos, las intervenciones de Chávez, reiteró que las gestiones para conseguir el acuerdo humanitario van a quedar "muy afectadas".
En su opinión, "las posibilidades de lograr un acuerdo humanitario se reducen mucho, al menos a mediano plazo".
Con la decisión del Gobierno colombiano de tomar a partir de ahora "la coordinación y el control" de las gestiones para la liberación de los secuestrados, las posibilidades de lograrla por medio de negociaciones se reducen considerablemente.
"Habrá que buscar fórmulas alternativas o quizás que Uribe se retracte en sentido de decir que estamos dispuestos a retomar la mediación", argumentó Valencia, que dirige la Fundación Nuevo Arco Iris.
"Encontrar un nuevo mediador es muy difícil, a menos que el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, quiera reemplazar a Chávez" en esta tarea, porque la otra alternativa, sugirió León Valencia, sería "buscar una negociación directa" con las FARC.
A pesar del escepticismo que causaban las maniobras "dilatorias" de la guerrilla, según el Gobierno colombiano, para lograr el acuerdo humanitario y sin presentar pruebas de supervivencia de los secuestrados, se tenía un cierta esperanza en que la mediación de Chávez fructificara.
Por ejemplo, el líder del opositor izquierdista Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria, admitió que mantenía "un moderado optimismo" frente a los avances para alcanzar el acuerdo humanitario, pero nunca esperó un rompimiento tan abrupto del proceso, decisión con la que "pierde todo el mundo".
Para los familiares de los secuestrados hoy ha sido "una jornada triste y cruel", según Marleny Orjuela, que dirige Asfamipaz, organización que representa a los familiares de policías y militares secuestrados y desaparecidos.
Orjuela pidió "al presidente que reconsidere su posición y pueda reasumir el presidente Chávez sus gestiones".