La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, declaró el estado de emergencia el viernes en momentos en que enfrenta un posible golpe de Estado o una revuelta popular, como las que han derrocado a dos de sus predecesores.
La declaración ocurre en momentos en que la gente desafió una prohibición a celebrar una manifestación en un monumento en recuerdo de la revuelta "del poder popular" de 1986 que derrocó al dictador Ferdinand Marcos.
En medio de una fuerte represión, el ejército ordenó a sus soldados que se quedaran en sus cuarteles.
El ejército ha participado en dos revueltas populares anteriores y recientemente se ha mostrado agitado.
Arroyo, quien ha sobrevivido a dos intentos previos de golpe de Estado, señaló que su acción fue en respuesta a los esfuerzos de la oposición de la extrema izquierda y la extrema derecha para desestabilizar al gobierno elegido democráticamente.