Los gigantescos incendios forestales desatados en Bolivia, que llegaron a tener más de un millar de focos diseminados en medio país, comenzaron a ceder ayer, mientras las autoridades decretaron una emergencia sanitaria por el riesgo de enfermedades pulmonares derivada de las densas humaredas.
Los focos se habían reducido a 114 esta jornada, según autoridades locales. Un monitoreo del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil había establecido el martes más de 2,000 puntos de fuego.
Los incendios, radicados la mayoría en la frontera con ese país, fueron provocados por la quema de campos para preparar la siembra anual.
La cámara de Diputados aprobó en tanto un pedido para que el gobierno declare emergencia en Santa Cruz, 900 km al este de La Paz, para hacer frente a la contaminación que "superó los niveles permisibles".