Especialistas internacionales en derechos humanos y de trabajo comunitario de frica demandaron hoy más medidas en fases posteriores a los conflictos internos o crisis humanitarias para evitar los contagios de VIH/sida, sobre todo entre las mujeres.
"Estudios recientes muy interesantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) muestran que en situaciones de conflicto como tales el VIH no aumenta", dijo a Efe la irlandesa Mary Robinson, quien estuvo al frente de ese organismo.
"Es después de la crisis cuando esto sucede, cuando los ejércitos vuelven a casa, cuando hay más movimiento, entonces es cuando hay más riesgo", señaló Robinson, quien moderó hoy un panel sobre la materia en la XVII Conferencia Internacional sobre el SIDA.
En octubre próximo, la ex Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU visitará Darfur para conocer de cerca la situación de las mujeres allí, donde participará en un encuentro organizado por la activista Bineta Diop, de la ONG Mujeres Solidarias con frica (FAS, en francés).
Ya estuvo con el mismo fin en el este de Chad en septiembre pasado para entender mejor qué se debe hacer en las situaciones de emergencia o conflicto, que hasta fines de 2001 habían afectado a 50 millones de personas en el mundo, según el Grupo de Trabajo sobre VIH/sida en Situaciones de Conflicto de la ONU.
"Cuando hablamos con ellas les preguntaron cuál era su prioridad y nos contestaron: seguridad, seguridad y seguridad", recordó Robinson.
"Eran violadas cuando iban por leña. No tenían sentido de estar seguras. Los niños estaban con muy poco acceso a educación", apuntó.
Robinson demandó que las agencias y ONGs que trabajan en esos lugares dejen de tratar a las mujeres "como víctimas nada más" y las consideren "agentes de cambio" que deben estar más implicadas en las fases posteriores al conflicto, como ha sucedido por ejemplo en Ruanda.
Sobre la experiencia en ese país habló en el panel de hoy Floride Nyiraneza, una mujer ruandesa violada en la crisis de los Grandes Lagos de 1994 que contrajo entonces el VIH.
Dedicada ahora a brindar apoyo psicosocial en Kigali a mujeres a través de la organización Acceso Igualitario a Mujeres para Tratamiento y Cuidado para la Esperanza (WEATFH), Nyiraneza explicó que los grupos se basan en el "apoyo entre pares" y han servido para que más mujeres y niños que acuden a sus reuniones se hagan la prueba del virus de forma voluntaria e informada.
Ello ha servido, por ejemplo, para que entren en tratamientos con antirretrovirales (ARV) antes y logren de ese modo que estos sean más efectivos.
La keniata Margaret Wambeke, con experiencia de trabajo en los campamentos del Valle del Rift, contó la labor con miles de desplazados tras las elecciones del diciembre pasado en su país.
Señaló que las personas con VIH/sida que se refugiaron en campamentos afrontaron importantes carencias materiales, pero, además, interrupciones al tratamiento de la enfermedad.
En cárceles y comisarías estuvieron desatendidos, y la mala alimentación hizo que empeorara su salud, agregó.
Para prevenir estas situaciones demandó "más atención política" a las situaciones de crisis y posteriores a los conflictos, así como mayor apoyo con clínicas móviles y acceso a tratamiento.
Para Wambete, estos esquemas de medicación "solo son sostenibles en condiciones de paz", sino se mejora el apoyo que reciben los desplazados internos o procedentes de otros países.
El pediatra Andrew Kibonenka, que trabaja con niños en la región de Gulu, en el norte de Uganda, una zona controlada por el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), contó la experiencia de tratar a niños en "clínicas positivas".
Relató la experiencia de la Organización de Apoyo al Sida (ASO, por su sigla en inglés), donde desarrolla su labor, que ha trabajado con 282 menores de edad, de los cuales 57 han recibido antirretrovirales durante un promedio de 227 días, con buenos resultados.
A futuro consideró un reto seguir el rastro y evolución sanitaria de estos chicos cuando dejen las clínicas, una labor titánica que desarrollan en motocicletas personas que colaboran con ASO.