COMO NUNCA antes, los políticos en Estados Unidos han tratado de convencer a los votantes latinos. Sorprende ver que el Partido Demócrata haya creado hasta un portal informativo en idioma Español, para atraer a los electores hispanos.
En las elecciones legislativas que se realizarán el próximo martes 7 de noviembre, los demócratas han logrado acaparar más a los hispanos, ante la creciente presión de los Republicanos, como vemos en un sondeo hecho recientemente.
Un 61% de los latinos en EE.UU. desconfían del Partido Republicano y un 58% no ven favorable la gestión del Gobierno de George. W. Bush.
Por otro lado, los Republicanos parecen más divididos ante la diatriba de la cuestión de los 12 millones de inmigrantes ilegales, la construcción de un muro fronterizo con México y el temor del desplazamiento de plazas laborales por parte de los latinos.
Con este panorama, Estados Unidos acude a las urnas, en donde el Gobierno de Bush corre el riesgo de perder el control del Congreso norteamericano.
Junto al tema de la inmigración ilegal, aparece otro punto, quizás más crucial.
La intervención armada estadounidense en Irak es por hoy la piedra en el zapato de Bush.
Según informó la agencia española EFE, los desencantos por la falta de progresos en Irak y el continuo goteo de bajas en ese conflicto, en el que han perdido la vida más de 2, 800 soldados estadounidenses, parece que beneficiará a la oposición demócrata.
"El presidente Bush fracasó, la retórica de mantener el rumbo no sólo es mala para EE.UU. sino que ha sido una carga en las urnas para los Republicanos", afirmó el presidente del Comité Demócrata, Howard Dean.
Los sondeos le dan la razón, ya que indican que la gran mayoría de los ciudadanos está descontenta la guerra en Irak.
De acuerdo con la última encuesta publicada por el diario "The New York Times", sólo el 29% de los estadounidenses apoya la forma en que Bush lleva el conflicto, el 61% es partidario de un cambio de estrategia, y cerca del 70% opina que el presidente no tiene un plan para poner fin a la guerra.
Este 7 de noviembre los estadounidenses celebrarán las "midterm elections", es decir, los comicios parlamentarios y estatales que parten en dos el mandato del presidente de EE UU.
Demócratas y Republicanos, las dos fuerzas políticas del sistema estadounidense, se disputan la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, que equivale a 33 escaños.
En estas elecciones, el Partido Demócrata busca recuperar la mayoría desde la debacle de 1994 cuando, por primera vez en 40 años, los conservadores tomaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado.
Estos comicios determinarán en buena parte el final de la presidencia de George W. Bush.
Si los Republicanos pierden el poder de al menos una de las Cámaras, Bush se enfrentará a un Congreso hostil que podría frustrar sus propuestas legislativas.
Actualmente los Republicanos son mayoría en ambas Cámaras del Congreso.
En el Senado, donde los mandatos son de seis años, los republicanos tiene 51 escaños y los demócratas 49.
En la Cámara de Representantes, con mandatos de dos años, son 232 republicanos frente a 202 demócratas y un independiente.
Esta composición hace que el Partido Demócrata tenga que arrebatar 6 escaños en el Senado y 15 en la Cámara de Representantes a sus rivales para cambiar la balanza de poder en el Congreso federal.
Demócratas apuestan por desbancar a Republicanos
La guerra en Irak y la inmigración ilegal son los dos puntos claves en la elección legislativa.