E ste año ha sido el peor para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
No sólo perdieron a su máximo líder Manuel Marulanda, alias "Tirofijo", y a "Raúl Reyes", el número dos de la organización, también se quedaron sin las joyas que mantenía al grupo guerrillero en el mapa mundi (Ingrid Betancourt, los norteamericanos Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonsalves), al registrarse este hecho el grupo queda reducido a una presencia meramente local, donde no cuentan con la aceptación de la ciudadanía, aseguró a Panamá América el coordinador del área de estudios y seguridad y defensa de la Fundación Ideas para la Paz, Román Ortiz.
Quedando las FARC en el espectro local se facilitan las maniobras para el Gobierno el cual podrá ejercer un mayor control que permita una derrota del grupo guerrillero colombiano.
"El futuro de las FARC es parecido al del movimiento peruano Sendero Luminoso, el cual quedó totalmente marginado estratégicamente e internacionalmente", manifestó Ortiz.
"De aquí en adelante lo que se puede esperar es una disolución por medio de la desmovilización y no un desmembramiento total de las FARC", aseguró el Coordinador del área de estudios de seguridad y defensa de la Fundación Ideas para la Paz.
Debut accidentado.
El actual líder de las FARC, Alfonso Cano, no las ha tendido fáciles, desde que inició su reinado, la comunicación entre los diversos frentes es cada vez más difícil y a ello se le suman las constantes infiltraciones militares.
Ha tenido que lidiar con las deserciones de muchos de sus militantes en los distintos frentes de combate.
Una de las deserciones más importantes se generó el 19 de mayo de este año cuando la comandante del Frente 47 "Karina", se entregó al Ejército colombiano.
Dos meses más tarde pierde las piezas más importantes en su juego de ajedrez, los cuales eran utilizados para forzar el canje de unos 500 guerrilleros presos, y los líderes que han sido extraditados a Estados Unidos como lo son: Sonia y Simón Trinidad.
Uribe se defiende.
El presidente Álvaro Uribe desestimó ayer las versiones que revelan que las fuerzas militares habrían pagado una recompensa de $20 millones para lograr el reciente rescate de los 15 rehenes, y afirmó que los que han hecho circular esa información son unos "amargados que no conocen a Colombia".
El Mandatario hizo la declaración en alusión a una versión que difundió una radio suiza.