Un informe oficial, publicado ayer, atribuyó el "desastre sanitario" del verano francés, que causó la muerte de más de 11,000 personas debido al calor asfixiante, a "la falta de anticipación" de la administración y a su "defasaje sensible" con la situación en el terreno.
El ministro de Salud, Jean-Franois Mattei, pidió el informe el pasado 19 de agosto en medio de la polémica causada por la muerte de numerosos ancianos que vivían a menudo solos.
El informe lamentó "la falta de anticipación y la ausencia total, en Francia, de investigación sobre el clima", declaró a la AFP el médico Franoise Lalande, que encabezó el equipo que realizó el documento.
"A raíz de la falta de anticipación, organización y coordinación, la respuesta no fue adaptada" a las circunstancias, explicó. Los autores del informe destacaron que se produjo además un "defasaje sensible entre la percepción de la administración sanitaria y la realidad de la crisis en el terreno". La administración "tardó mucho en darse cuenta de que un desastre sanitario se estaba produciendo", subrayó el equipo.