La ONU descartó ayer la celebración de elecciones directas en Irak antes de junio, un veredicto que apoya la tesis de Estados Unidos y rechaza la petición de la mayoría chiíta.
Poco antes de que el enviado de la organización, el argelino Lajdar Ibrahimi, considerara "improbable" la convocatoria de los comicios en ese plazo, sus propios portavoces habían advertido que la llamada a las urnas era, en la actualidad, "imposible".
Aunque subrayó que lo más deseable es que las elecciones se celebren cuanto antes, Ibahimi apunto después, en rueda de prensa, que primero se deben las circunstancias mínimas" para realizarlas, además de un "marco legal, algo inexistente actualmente en Irak".
El enviado de la ONU aludió también a que ni siquiera ahora existe un censo: "habrá que buscar una fórmula para dotar a todas las personas de documentos de identidad antes de votar", indicó.
Ibrahim se mostró, no obstante, esperanzado ante la posibilidad de que todas las partes iraquíes se pongan de acuerdo sobre la cuestión electoral, ante la divergencia entre chiítas y suníes sobre la conveniencia de la convocatoria a las urnas.