LOS supervivientes de la zona de Pisco (Perú), la más afectada por el terremoto que hace dos días azotó la costa peruana, se concentran en dos objetivos: conseguir agua y enterrar a sus muertos.
Tras otra noche de frío y a la intemperie, los ciudadanos de Pisco, ciudad ubicada a 200 kilómetros de Lima, comenzaron a recibir las primeras ayudas dispuestas por el gobierno y las organizaciones humanitarias.
En esta asolada ciudad, que quedó destruida en un 70%, los únicos que abrieron sus negocios fueron los vendedores de flores del cementerio.
Sin posibilidades de encontrar supervivientes entre los escombros y frente a una dudosa reconstrucción de la ciudad, los habitantes de Pisco sólo encuentran en estar vivos un motivo para la esperanza.
Cientos de ciudadanos de esta ciudad, patria del licor bandera del Perú, salen de los rincones que les ha resguardado de la fría noche, del miedo a nuevos temblores y de los saqueos para deambular por la destruida población y mirar con curiosidad y miedo entre los escombros.
La carencia de agua es el mayor problema que afrontan los habitantes de Pisco, quienes demandan cada vez con mayor intensidad al gobierno que cumpla con la promesa de aliviar sus necesidades.
Extraoficialmente se calcula que son más de 80, 000 las personas que requieren asistencia directa, cifra que podría incrementarse en los próximos días si se agotan las reservas de alimentos y agua.
El puente aéreo establecido por las Fuerzas Armadas peruanas entre los aeropuertos de Lima y Pisco permitió a la Defensa Civil empezar el reparto de ayuda humanitaria en esa ciudad de la costa central del Perú, arrasada por el terremoto del miércoles.
Ante las dificultades de acceder por otros medios, unos cuarenta vuelos militares de carga han trasladado desde ayer a Pisco, vía aérea, más de 400 toneladas de agua, víveres, ropa y medicinas, dijo el comandante Marco Aparicio, encargado de operaciones de carga del Grupo 8 de la Fuerza Aérea.
Dos aviones Hércules C-130 y otros dos Antonov AF-14 han llevado el mayor peso de esta operación, que ha permitido trasladar también a Pisco expertos en desastres, médicos y especialistas sanitarios, para atender a una población que lo ha perdido casi todo.
Los vuelos militares regresan a Lima con docenas de heridos graves, evacuados para ser atendidos en hospitales de la capital peruana, que había recuperado prácticamente la normalidad.
Siete personas resultaron heridas al estrellarse un helicóptero que trasladaba ayuda humanitaria para los damnificados por el terremoto que el miércoles asoló la costa peruana, informó la televisión peruana.
El aparato, perteneciente a la Fuerza Aérea Peruana, cayó sobre el campo ferial de la ciudad de Ica.
El jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Luis Felipe Palomino, aclaró que las heridas que sufrieron los ocupantes del aparato son leves y que entre ellos se encuentra un camarógrafo y un fotógrafo de este organismo.
Los lesionados fueron atendidos en un hospital de Ica, agregó Palomino.
Desesperación por falta de agua y alimentos en Perú
Se han registrado 368 r'e9plicas del gran terremoto, la ms reciente se produjo con una magnitud de 5.5 grados.