El alud de piedras y lodo que destruyó cerca de un tercio de la población minera de Chima, en el norte del Bolivia, sacudió ayer al país, cuyas autoridades temen que la tragedia se haya cobrado más de un centenar de víctimas.
El deslizamiento de una ladera del cerro Pucaloma ocurrió hacia las 10.30 hora local (14.30 GMT) y sepultó aproximadamente 400 viviendas, entre ellas el sector comercial y de servicios de la población, informaron fuentes del municipio afectado.
El funcionario Ricardo Luna, del municipio de Tipuani, al que pertenece Chima, dijo que el alud, que arrastró unas 40,000 toneladas de tierra, piedras y lodo, sepultó y derribó aproximadamente un tercio de la población, ubicada a unos 250 kilómetros al noreste de La Paz y con 2,500 habitantes.
"No se ve ningún cuerpo y la desesperación cunde en la población", relató por teléfono el funcionario tras una inspección a la zona del desastre, donde el gobierno regional ha enviado alimentos como primera ayuda para los damnificados.
Hasta el atardecer, sólo cuatro cadáveres, entre ellos el de un niño, fueron rescatados de entre los escombros, dijo Luna. "Es casi imposible buscar los cuerpos de la gente que está desaparecida y el llanto (de los familiares) se escucha por todas partes", añadió.
"Aproximadamente son 400 las viviendas afectadas, sepultadas, derribadas o arrancadas de su lugar, junto con los postes del servicio eléctrico y otras instalaciones", explicó Luna. Chima es una de las varias comunidades creadas en la década de los 60, por la presencia de oro en los ríos de Yungas, una región boscosa de las estribaciones de la cordillera Oriental de Los Andes bolivianos.
El informe preliminar del funcionario municipal indica que el alud atravesó la población y llegó hasta un brazo del río Tipuani, que pasa por el lugar, y lo ha obstruido, y advierte de que el peligro para el resto de la población minera persiste.
"Hay rajaduras verticales en el costado derecho del cerro", que tiene unos 250 metros de altura, que ponen en riesgo a las viviendas no afectadas hasta ahora, añadió. Las autoridades del gobierno de Bolivia declararon la emergencia en la zona y dispusieron la puesta en marcha de una operación de rescate, salvamento y ayuda a las víctimas de la tragedia.