La ausencia por diferentes motivos de al menos siete de los 19 presidentes que integran el Grupo de Río ha restado brillo a la XVI Cumbre del mecanismo integrador que se inició ayer, en San José. Los presidentes de Brasil, Fernando Henrique Cardoso; Ecuador, Gustavo Noboa; Nicaragua, Eduardo Bolaños, y Panamá, Mireya Moscoso, habían anunciado con anticipación que no asistirían a la cita.
Mientras, que los gobernantes de Guatemala, Alfonso Portillo; Colombia, Andrés Pastrana, y Venezuela, Hugo Chávez, cancelaron a última hora su participación.
Por su parte, los presidentes de Uruguay, Jorge Batlle; Bolivia, Jorge Quiroga; Paraguay, Luis González, y Perú, Alejandro Toledo, así como los vicepresidentes de Guatemala, Juan Francisco Reyes, y de Nicaragua, José Rizo, ya se encuentran en Costa Rica. Pastrana ha suspendido el viaje a Costa Rica tras conocer del secuestro de nueve diputados del departamento colombiano del Valle del Cauca, mientras que la tensa situación política que se vive en Venezuela ha mantenido en zozobra hasta ultima hora la visita de Chávez a San José.
El guatemalteco Portillo no ha explicado las causas que motivaron la cancelación de su asistencia a la Cumbre del Grupo de Río, aunque fuentes de la Cancillería guatemalteca recordaron que el gobernante regresó anoche a su país de una visita de Estado que hizo a Taiwan, entre el 5 y el 9 de abril. En su lugar envió al vicepresidente Reyes, quien llegó acompañado de su ministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Orellana.
Las autoridades costarricenses esperan la llegada hoy de los presidentes de Argentina, Eduardo Duhalde; Chile, Eduardo Lagos; El Salvador, Francisco Flores; Honduras, Ricardo Maduro; México, Vicente Fox; República Dominicana, Hipólito Mejía. También esta previsto que acudan los vicepresidentes de Ecuador, Pedro Pinto, y Panamá, Arturo Vallarino.
La XVI Cumbre del Grupo de Río abordará una agenda que se ha centrado en el fortalecimiento de la familia, el combate de la pobreza y el respeto de los derechos humanos, entre otras materias.
Pero aunque al presidente Vicente Fox le llueven críticas por no cumplir promesas de campaña, también le caen elogios por los golpes que su gobierno ha asestado al narcotráfico, y que se ejemplifica en que en sus 16 meses de gobierno han caído presos nueve de los más importantes capos del país.
Fox, que ha establecido una relación muy cercana con el presidente estadounidense, George W. Bush, se comprometió ni bien asumió el gobierno a combatir al narcotráfico, que utiliza a México como centro de ingreso de drogas a Estados Unidos aprovechando los 3.000 km de frontera común.
Para ello designó al frente de la Procuraduría a un militar, el general Rafael Macedo (que además es abogado y había ejercido ese cargo dentro de las Fuerzas Armadas), un "duro" que estableció una estrecha colaboración en inteligencia y en operaciones entre los agentes judiciales y el Ejército.
Producto de esa colaboración fueron casi todas las detenciones y en especial la de uno de los hombres más buscados del mundo, Benjamín Arellano Félix, capo del Cártel de Tijuana, que fue apresado el 9 de marzo y, al igual que Adán Medrano de la mafia del Golfo, sin disparar un tiro. No ha habido grupo narcotraficante que se salve: han caído operadores importantes y lavadores de dinero de los cárteles del Golfo, de Colima, de Juárez, y de Sinaloa.