El conflicto entre el Congreso y el Gobierno de EE.UU. por la destrucción de vídeos de la CIA que mostraban interrogatorios a presuntos terroristas agregó hoy un nuevo elemento con la amenaza de un comité legislativo de exigir explicaciones a ese organismo del espionaje estadounidense.
El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes anunció la posibilidad de ordenar la comparecencia de las autoridades de la CIA para que expliquen la destrucción de esas cintas de vídeo.
Según el diario The New York Times, las cintas reflejaban los interrogatorios a que fueron sometidos en 2002 en Guantánamo, Abu Zubaydah y Abd al-Rahim al-Nashiri, dos sospechosos del grupo terrorista Al Qaeda en custodia de la Agencia Central de Inteligencia.
La cadena de televisión CNN informó que entre los métodos usados en esos interrogatorios se incluyó la asfixia simulada (waterboarding), entre otros.
El presidente del comité, Silvestre Reyes, señaló que se pediría que concurran a declarar el 16 de enero el asesor jurídico de la CIA John Rizzo, y José Rodríguez, ex director del Servicio Clandestino Nacional.
Rodríguez fue el funcionario que ordenó la destrucción de las cintas en 2002.
Fuentes legislativas señalaron que de concretarse la orden, ésta constituiría un rechazo a una solicitud planteada por la Casa Blanca de que se postergue hasta que el Gobierno realice su propia investigación.
Por otra parte, un juez federal pidió hoy la comparecencia de abogados del Departamento de Justicia el viernes con el objeto de determinar si la destrucción de las cintas violó una disposición que ordenaba preservar pruebas acerca de los detenidos.
El juez Henry Kennedy emitió la orden después de que un grupo de prisioneros de Guantánamo le pidiera su intervención.
El grupo acusó a la Casa Blanca de bloquear una investigación con el objeto de asegurar que sólo los organismos implicados lleven a cabo una investigación interna.
"Es claro que el Gobierno sólo quiere que los lobos resguarden el gallinero", manifestó en una declaración David Remes, abogado del grupo.
La amenaza del comité se difundió después de que la Casa Blanca pidiese al diario The New York Times una corrección a un artículo publicado hoy en el que acusó al Gobierno de tener un papel mayor de lo que reconoce en la destrucción de las cintas.
El "Times" señaló que al menos cuatro altos asesores jurídicos de la Casa Blanca mantuvieron conversaciones con responsables de la CIA entre 2003 y 2005 sobre la posibilidad de destruir ese material.
"Los relatos indican que la participación de funcionarios de la Casa Blanca en las discusiones (que tuvieron lugar) antes de la destrucción de las cintas en noviembre del 2005 fue más amplia de lo que los funcionarios del gobierno de (George W.) Bush han reconocido", destacó el diario.
En un comunicado la Casa Blanca afirmó que la conclusión del matutino de que hay un esfuerzo para confundir es "perniciosa y penosa y demandamos formalmente" una corrección.
La residencia oficial asegura que ha decidido no hacer comentarios sobre el asunto mientras el Departamento de Justicia y la CIA realizan una investigación preliminar sobre lo ocurrido.
Sin embargo, Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca, defendió hoy la reacción del Gobierno ante las revelaciones y reiteró que no ha tratado de minimizar el papel desempeñado por sus funcionarios.
"No hemos descrito, ni para realzar ni para minimizar, el papel o las deliberaciones de funcionarios de la Casa Blanca en ese asunto", señaló Perino en un comunicado.
También reiteró que Bush solo conoció la existencia de las cintas cuando fue informado por el director de la CIA, Michael Hayden, a comienzos de este mes.
Perino indicó que el presidente "no recuerda que se le haya informado acerca de la existencia de las cintas o sobre su destrucción antes de que se lo dijera la CIA".
La base naval de Guantánamo (Cuba) alberga a poco más de 300 prisioneros capturados en el marco de la guerra contra el terrorismo lanzada por el presidente de EE.UU. tras los atentados del 11-S.