Hasta ayer se encontraron 50 cadáveres flotando en el mar, la mayoría de los cuales fueron trasladados a tierra firme para ser examinados por un equipo integrado por centenares de peritos.
No se ha informado sobre el estado de los cuerpos, pero sí se supo que 16 de ellos no presentan quemaduras, con lo que algunos especialistas han inferido que al menos parte del avión no se prendió.
Por otro parte, los cadáveres fueron encontrados desnudos, lo que ha llevado a pensar que el viento o la caída despojó a los pasajeros de su ropa.
Esto también reforzaría la hipótesis de que la aeronave se despedazó en el aire.
Entre tanto, Francia envió a Río de Janeiro a un diplomático, Pierre Jean Vandoorne, que mediará entre los parientes de las víctimas y las autoridades a la hora de identificar los cadáveres.
Vandoorne tiene previsto reunirse con las familias y luego viajar a Recife, donde comenzarán las tareas de reconocimiento.
“Nadie por ahora se ha puesto a discutir el tema de las indemnizaciones”, aclaró el diplomático.
Sin embargo, la semana pasada algunos medios de comunicación franceses especulaban sobre la suma que podrían recibir los familiares de las víctimas.
El plazo del 19 de junio que en un principio habían fijado los encargados de las tareas de rescate para la recuperación de cuerpos ha sido ampliado hasta el 25 de junio, pero a partir del lunes los coordinadores de las operaciones se reunirán cada dos días para evaluar si es necesario cambiar nuevamente la fecha límite.