Las siete personas detenidas en España integraban un grupo estructurado y jerarquizado dedicado a la delincuencia común, con la que obtenían dinero que desviaban a Argelia para financiar y dar apoyo logístico al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, relacionado con Al Qaeda.
El ministro español del Interior, José Antonio Alonso, aseguró que no hay datos que permitan suponer que los siete arrestados tenían planes para perpetrar "atentados inminentes en España".
En la operación "Green", se detuvo a seis hombres y una mujer, en la Costa del Sol, en Málaga.