Muchos extranjeros detenidos en la investigación de los atentados del 11 de septiembre de 2001 sufrieron malos tratos y permanecieron en la cárcel por un tiempo excesivo, según un informe del Departamento de Justicia.
"Aunque nuestra investigación reconoce los enormes desafíos y las difíciles circunstancias que enfrentó el Departamento para responder a los ataques terroristas, encontramos problemas significativos en la forma como se trató a los detenidos", afirmó Glenn Fine, inspector general del Departamento de Justicia, cuyo trabajo es realizar auditorías internas.
El informe afirma que algunas personas fueron detenidas sin cargos durante más de un mes y otras permanecieron en la cárcel incluso después de que un juez de inmigración ordenase su puesta en libertad bajo fianza o su deportación, pendientes del visto bueno de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), que tardó unos 80 días en darlo.
"El informe es una exposición soberbia de cómo el Departamento de Justicia burló los derechos básicos de las personas tras el 11 de septiembre", dijo Wendy Patten, directora de estrategia pública de Human Rights Watch.
Por su lado, el Departamento de Justicia reiteró que sus acciones fueron legítimas. "No nos disculpamos por usar todo método legal posible para proteger al público estadounidense de atentados terroristas adicionales", señaló Bárbara Comstock, directora de relaciones públicas. En total, 762 personas fueron arrestadas por su posible relación con los atentados.